Infant Formula Shortage Hurts Farmworker Women, Vulnerable Communities

FOR IMMEDIATE RELEASE / PARA PUBLICACION INMEDIATA : May 31, 2022

CONTACT / CONTACTO : Yamiles Nunez, Social Media and Communications Specialist, yamiles.nunez@campesinasunite.org

Infant Formula Shortage Hurts Farmworker Women, Vulnerable Communities 

Farmworker women, who have weathered some of the worst moments of the COVID-19 pandemic, are now feeling the brunt of the infant formula shortage. After planting and harvesting our country’s crops, the women at the frontline of U.S. agriculture are once again struggling to feed their children. Alianza Nacional de Campesinas (Alianza), the first farmworker women’s organization in the U.S. founded and led by farmworker women and those who hail from farmworker families, understands the unique challenges that farmworker women face to provide for and support their children. We demand immediate and adequate relief for our families.

The infant formula shortage is just the latest crisis that farmworker women, and immigrant and migrant communities are experiencing, besides pesticide exposure, sexual violence and the worsening effects of climate change. The pandemic left many farmworker families food insecure, with many women workers reporting reduced work hours and wages.

“I have to travel an hour to find formula, to Mexicali [a city on the Mexican side of the border, in the state of Baja California], or ask someone else to get it, ”said Beatriz Elias, a farmworker woman from Salton City, California.

Like many of the problems in our nation's food system, we know where the problem lies – with corporations. Four corporations - Abbott, Reckitt, Nestle and Perrigo - control 90% of the market. Distribution is determined by non-competitive deals made between these businesses and state governments. This rigid, hierarchical supply chain has broken down, leaving some of the most vulnerable workers in our country at the mercy of political and economic elites.

Alma, a farmworker woman from Homestead, Florida, who has a 5-month old baby, said “I had to pay $45 for a can that would usually cost me $30. I also had to travel an hour just to find formula.”

For these reasons, Alianza demands the Federal Trade Commission (FTC), along with the Department of Justice, continue its investigation of the infant formula shortage to determine its causes and hold those who have caused this crisis accountable. We also seek concrete policies from our legislators so that a similar crisis does not happen again and demand immediate relief for our communities.

La Escasez de Fórmula Infantil Perjudica Campesinas y a Comunidades Vulnerables 

Las campesinas, que han pasado por algunos de los peores momentos de la pandemia de COVID-19, ahora están sintiendo la peor parte de la escasez de fórmula infantil. Después de sembrar y cosechar los cultivos de nuestro país, las mujeres al frente de la agricultura de los EE. UU. están batallando para alimentar a sus hijos. Alianza Nacional de Campesinas (Alianza), la primera organización de campesinas en los EE. UU. fundada y dirigida por campesinas y aquellas que provienen de familias de trabajadorxs agrícolas, comprende los desafíos únicos que enfrentan las campesinas para mantener y apoyar a sus hijos. Exigimos un alivio inmediato y adecuado para nuestras familias.

La escasez de fórmula infantil es solo la última crisis que están experimentando las campesinas y las comunidades de inmigrantes y migrantes, además de la exposición a pesticidas, la violencia sexual y los efectos cada vez peores del cambio climático. La pandemia dejó a muchas familias de trabajadorxs agrícolas con inseguridad alimentaria. Muchas trabajadoras reportaron horas de trabajo y salarios reducidos.

“Tengo que viajar una hora para encontrar la fórmula, a Mexicali [una ciudad del lado mexicano de la frontera, en el estado de Baja California], o pedirle a alguien más que la consiga”, dijo Beatriz Elías, una campesina de la Ciudad de Salton, California.  

Como muchos de los problemas en el sistema alimentario de nuestra nación, sabemos dónde radica el problema: las corporaciones. Cuatro corporaciones, Abbott, Reckitt, Nestlé y Perrigo, controlan el 90% del mercado. La distribución está determinada por acuerdos no competitivos realizados entre estas empresas y los gobiernos estatales. Esta cadena de suministro rígida y jerárquica se ha roto, dejando a algunos de los trabajadores más vulnerables de nuestro país a merced de lxs élites políticas y económicas.

Alma, una campesina de Homestead, Florida, que tiene un bebé de 5 meses, dijo: “Tuve que pagar $45 por una lata que normalmente costaría $30. También tuve que viajar una hora solo para encontrar la fórmula”.

Por estas razones, Alianza exige a la Comisión Federal de Comercio (FTC), junto con el Departamento de Justicia, continuar su investigación sobre la escasez de fórmula infantil para determinar sus causas y responsabilizar a quienes han causado esta crisis. También buscamos políticas concretas de nuestrxs legisladores para que una crisis similar no vuelva a ocurrir y exigimos un alivio inmediato para nuestras comunidades.